Estimado Don (o debería decir Estimado Fink. No sé si sabrá usted pero aquí en España el don se utiliza para señalar a una persona honorable -como usted, por ejemplo- por lo que no sé muy bien si usted se llama Don o Fink).
Desde que le conozco, me ha cambiado mi vida. Pero, aunque no estoy seguro (de ahí el motivo de mi carta), creo estos cambios no han sido del todo para bien. La prosa ágil y el verbo fácil con el que está escrito Atletas de hierro me ha llegado al corazón (y también a los tríceps, tras esas sesiones infumables de natación) y, desde que acabé su lectura, mi vida y mi persona han sufrido variaciones que, sin más dilación, paso a enumerarle.
He perdido peso. Yo esperaba que, con la sola lectura de su libro, mi cuerpo se moldeara cual Vigilante de la playa pero mira por donde parezco más el portero de Aquí no hay quien viva. Sinceramente le digo que esto me preocupa poco aunque, como no hay ningún capítulo en su libro dedicado al aspecto físico de un hombre de hierro, pues me parece oportuno comentárselo.
Otra de las cosas que tengo que agradecer a esa enorme biblia del triatlón es mi enriquecimiento sin límites del vocabulario. Ahora puedo comunicarme con mis semejantes hablando de Trans, CR, RPM o Z2. Qué cultura!!!! No sé como había podido vivir sin esos conocimientos.
En otro orden de cosas, le hago una sugerencia. No sea tan estricto con eso de los horarios en los programas. Yo sigo unas tablas que usted llama Programa Intermedio (le cuento un secreto: nadie sigue el programa que usted llama para acabar porque todos pensamos que nos vamos a saltar entrenamientos y, si haces lo mínimo y te saltas cosas, no terminas). En esas tablas pone horas exactas de entrenamiento aunque yo nunca las consigo cumplir. Por ejemplo, ¿cuando pone 2 horas semanales de natación ahí incluye la ducha posterior, el llegar a la piscina (no tengo una en casa) y esas cosas? O ¿cuando pone 4:45 de bicicleta ahí están incluidas las horas de cambios de postura en el sillín, el parar a mear o los arreglos varios? Yo le he fotocopiado esas tablas a mi esposa y siempre me dice que me paso. Por eso, haga unas tablas reales, por Dios, que me cuestan muchas discusiones.
En otro orden de cosas, y siempre a raíz de la lectura de su libro, he detectado cambios en las cuentas bancarias. Siempre se trata de saldos negativos y tienen dos cosas en común: empiezan por VISA y acaban en Bikes o Cycles (le pongo ejemplos, Maquina Bikes, Alcaber Bikes, Racycles, etc.).
Por último y para despedirme, le confieso que cada día, al despertar, abro su libro, voy directamente a la página 21 y leo esa cita que no me puedo resistir a reproducir: Lo que hagas en las horas de trabajo, determina lo que poseemos. Lo que hagas en las horas de ocio, determina lo que somos. Así me voy al trabajo contento, sabiendo que soy pobre (no porque trabaje poco sino porque me lo gasta todo en cosas de carbono) y soy un ignorante (porque me paso todas mis horas de ocio encima de una bicicleta, en una piscina o con unas zapatillas amarillas...).
Un abrazo sincero.
Manu.
P.D. Prometo seguir contándole mis experiencias.
martes, 27 de enero de 2009
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GRANDE!!!! MANU, GRANDE
ResponderEliminarEn voz de Don Fink, como lo conozco desde hace un poco mas de tiempo, se que te diria: Manuel, en vez de escribir cartitas, dedicate a entrenar para suplantar los entrenamientos que presuntamente vas pelarte.
ResponderEliminarCarlos E.
Manu, sencillamente genial... aunque esa carta dirigida a FINK la debería escribir mi mujer... creo que ese sí seria un buen material... dispuestos a imaginar me molaría darle a mi mujer el numero de telefono de d. FINK...
ResponderEliminarFdo. Luis C.
por momentos, mientras leía tus palabras, he estado tentado a abrir la ventana y que me diera el viento en la cara...
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